27 agosto, 2005

Contrastes

Un día caminaba por la calle y me vi enfrente de una iglesia, en la que se acababa de celebrar una boda. Los novios salían por la puerta y sus familiares y amigos les tiraban arroz sin piedad alguna.
Me senté en un banco cercano para contemplar la escena. Los desposados salieron corriendo mientras los invitados con sus caras desencajadas por la risa les lanzaban cientos de granos de arroz.
Un poco mas tarde, todo el mundo se subía en sendos autobuses y se alejaban, probablemente en dirección al banquete, canturreando.
La escena me produjo cierta alegría ajena. Pero se truncó en una honda tristeza, pues poco después llegó una señora muy mayor, una viejecita encorvada y vestida de negro, con la ropa raída y el cuerpo menudo, que, penosamente, se agachó y comenzó a coger los granos de arroz, poco a poco. Cogía unos granos y los depositaba lentamente en la palma de su mano. Con la lentitud de la vejez y el agotamiento extremos.
Vivan los derechos civiles. Viva la conciencia humana. Contrastes.

1 comentario:

Parche dijo...

Puede uno revelarse, contra esos radicales contrastes?.
Si la respuesta fuera no, aun asi, habria que intentarlo.
Bueno el relato. Tristemente real.
Saludos Parchesianos.