14 octubre, 2007

nada

La dicha y la desgracia,
y el olvido.
Y al final la nada, el vacío.
A lo sumo alguna lágrima.
Nada queda.
Solo un espacio hueco,
cruelmente vacío.

02 junio, 2007

soledades compartidas

Buscando un poco de ternura
arrancaron los tablones de la casa,
tiraron los tabiques, arañaron los suelos
mordieron las esquinas con sabor a pasado,
y al cabo los dos, exhaustos, derrotados,
en un cubículo gris de cemento y ladrillos
se sentaron en el suelo, frente a frente,
para ver pasar soledades compartidas.

07 mayo, 2007

cambios circadianos

Hay que ver.

Cuando uno se va a acostar
se convierte en alguien
valiente,
decidido,
claro,
y con esas facultades prepara discursos
situaciones y finales felices,
en esa franja incierta entre el sueño
y el día en que no se ha sido nada de aquello.

miradas

(tengo un rinconcito con fotos)
miradas

quimera

Tampoco es hoy el día que iba a ser.
Quizá mañana, ya veremos.
Siempre mañana...

La eternidad es mañana,
y el futuro una quimera.

10 abril, 2007

Somos...

Somos lo que somos,
lo que hemos sido,
lo que quisimos ser,
lo que hubíeramos sido,
lo que creemos ser,
lo que creen que somos.
En definitiva,
no somos nada.
Somos viento, mar, océano,
fango, piedra, barro,
ceniza, fuego.
Todo a la vez, y nada al final.
Somos la sombra del ayér,
el esbozo de un mañana,
una mente infinita en un mundo pequeño,
somos fugaces, perecederos,
tenemos muchos sueños y una fecha de caducidad.

04 marzo, 2007

dientes

La vida me sonríe
con dientes de hojalata
puestos del revés.
Y yo le vuelvo la espalda
asustado por su filo,
y salgo corriendo como un loco.

bulto

No hay cosa más triste en este mundo
que hayarse inmerso en la amargura,
y escuchar el silencio de la casa
con sus ruidos familiares
- la vecina tiende la ropa,
los coches pitan,
el niño llora -
y estar ahí, entre tanta gente
y no ser nada a fin de cuentas.
Ser un bulto para quien mira
en dirección al infinito.

04 febrero, 2007

A veces le gustaría ser otro,
en otro lugar,
o en otro tiempo.

O tener un escondite invisible
donde refugiarse en sí mismo,
para no tener que soportar
la miserable intranscendencia rutinaria
de respirar 12 veces por minuto.

Quiso ser uno, y se multiplicó por sí mismo
en cientos de seres incompletos
que caminan, perdidos y sin rumbo,
en círculos alrededor de la cordura.