18 abril, 2006

Llueve

Ayer llovió, cogí mi cámara y atrapé tres segundos antes de que se agotaran las pilas. No los retengo. Si los quieres, también son tuyos.

11 abril, 2006

Casualidad

Me encantan las casualidades. Podría decirse que son pequeñas sorpresas en el mar de cotidianeidad que nos engulle poco a poco. Como a Alfonsina Storni (Te vas Alfonsina,con tu soledad. / ¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar? / Una voz antigua de viento y de sal / te requiebra el alma y te está llamando / Y te vas hacia allá, como en sueños / dormida, Alfosina, vestida de mar) . Y las casualidades son como alegrías, y las alegrías nos devuelven poco a poco hacia la orilla.

Gracias a este sitio en el que escribo de vez en cuando he podido encontrar una casualidad nueva. Un antiguo compañero de los tiempos del instituto buscaba las reglas del juego Siete y Media, y llegó hasta aquí. Reconoció mi nombre, y dejó un saludo. Hay que ver cómo son las cosas ¿verdad? En cierto modo, el ser humano es realmente impredecible. Navega por el océano sin saber a ciencia cierta dónde le guiarán sus pasos, y sin previo aviso su vida cambia, pierde el contacto con algunas personas, lo inicia con otras, cambia de marco, de contexto. Se mueve deprisa; corriendo en el laberinto.

Aunque a veces, sin previo aviso, encuentra por el camino pequeños tesoros, fragmentos del pasado, que vienen a su memoria y la encienden un segundo. Y entonces uno recuerda aquellos tiempos, aquellas caras, aquellos lugares. Y todos esos recuerdos hacen, aunque sea solo un instante, que uno olvide el inexorable transcurrir del tiempo.