04 febrero, 2007

A veces le gustaría ser otro,
en otro lugar,
o en otro tiempo.

O tener un escondite invisible
donde refugiarse en sí mismo,
para no tener que soportar
la miserable intranscendencia rutinaria
de respirar 12 veces por minuto.

Quiso ser uno, y se multiplicó por sí mismo
en cientos de seres incompletos
que caminan, perdidos y sin rumbo,
en círculos alrededor de la cordura.