22 agosto, 2005

Tan cerca, tan lejos.

Él la amaba tanto, que la temía. Ella lo conocía tanto, que lo sabía.
Él callaba tanto, que moría. Ella sabía, vaya si lo sabía.
Él quería irse muy lejos. Ella inventaba mundos imposibles.
Y al cabo los dos, seres absurdos, en el país de los sueños rotos,
viven en mundos ajenos, lejanos. Como el cielo y el mar, tan cerca, tan lejos.

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