Él callaba tanto, que moría. Ella sabía, vaya si lo sabía.
Él quería irse muy lejos. Ella inventaba mundos imposibles.
Y al cabo los dos, seres absurdos, en el país de los sueños rotos,
viven en mundos ajenos, lejanos. Como el cielo y el mar, tan cerca, tan lejos.
Él quería irse muy lejos. Ella inventaba mundos imposibles.
Y al cabo los dos, seres absurdos, en el país de los sueños rotos,
viven en mundos ajenos, lejanos. Como el cielo y el mar, tan cerca, tan lejos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario