Dicen, buen pedro, que de mí murmuras
porque tras mis orejas el cabello
en crespas ondas su caudal levanta.
¡Diles, bribón, que mientras tú en festines,
en rubios caldos y en fragantes pomas,
entre mancebas del astuto norte,
de tus esclavos el sudor sangriento
torcido en oro descuidado bebes!
Pensativo, febril, pálido, grave,
mi pan rebano en solitaria mesa,
pidiendo ¡oh triste! al aire sordo modo
de libertar de su infortunio al siervo
y de tu infamia a ti.
Y en estos lances,
suéleme, pedro, en la apretada bolsa
faltar la monedilla que reclama
con sus húmedas manos el barbero
porque tras mis orejas el cabello
en crespas ondas su caudal levanta.
¡Diles, bribón, que mientras tú en festines,
en rubios caldos y en fragantes pomas,
entre mancebas del astuto norte,
de tus esclavos el sudor sangriento
torcido en oro descuidado bebes!
Pensativo, febril, pálido, grave,
mi pan rebano en solitaria mesa,
pidiendo ¡oh triste! al aire sordo modo
de libertar de su infortunio al siervo
y de tu infamia a ti.
Y en estos lances,
suéleme, pedro, en la apretada bolsa
faltar la monedilla que reclama
con sus húmedas manos el barbero
Dejo aquí este poema de José Martí, hecho canción por Pablo Milanés (Al buen Pedro).
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