12 mayo, 2009

las cosas que van pasando

12 de mayo de 2009, Colonia, café del gato

En la boca del lobo. Ahí estaba y de ahí vengo. Es la tercera vez que voy a la terrorífica Facultad de Matemáticas de la Universidad de Colonia.

De la primera vez hará un mes. Fui decidido a tomar parte en el curso de "Numerische Simulation", y allí anduve, encogido, preguntando por el "Seminarraum 2" hasta dar con él. Llegué cinco minutos antes de que empezara, así que me dediqué a investigar las oscuras y plegosas interioridades de la boca del lobo. Di con un mural gigante de los matemáticos destacados de la historia, una suerte de museo de los horrores desde el siglocatapún hasta nuestros días. El caso es que esperé y esperé en la boca del lobo y allí no vino nadie, así que feliz de la vida me fui de allí y me vine al gato.

La segunda vez fue una semana después de la primera. Iba yo a clase de "Análisis matemático de imágenes" y al llegar y entrar hasta la zona del paladar del cánido me encontré a un señor que me dijo en alemán (que cosas) que esa asignatura se había suspendido por razones misteriosas que no pude comprender.

Así que me fui del lugar y me vine al gato, más contento que un tonto.

La tercera vez ha sido hoy. Ayer por la noche decidí categóricamente que había que probar suerte otra vez con lo de "Simulación numérica", y hoy me volví a meter en la boca del lobo, sudoroso y sombrío. Volví alSeminarraum 2, pero por la puerta pude ver a esos seres inciertos, los matemáticos, con muchos papeles llenos de cosas extravagantes. La clase tiene dos puertas. Tras ver esa escena monstruosa por la primera, pasé de largo y decidí entrar por la trasera.

Al llegar me asomé despacito, pero los seres inciertos me vieron y se giraron maquinalmente hacia mí, mirándome con ojos de calculadora LCD...

Ante tal cosa me di la vuelta y seguí por el pasillo hasta que encontré un baño. Me metí, hice lo propio, y luego frente al espejo me dije (no sé si yo al del espejo o el del espejo a mí) "¡qué diablos haces tú en la boca del lobo, hombre de dios!".

Así que salí de allí, pasé de largo la puerta trasera, aún abierta y por la que aún se veían los seres, cada vez más inciertos. Pasé también la puerta delantera y a través de las fauces salí al mundo y me vine al gato.

Reconozcámoslo, uno es un analfabeto funcional en matemáticas, qué le vamos a hacer.

Con una asignatura es suficiente (espero), porque hago una de matemáticas en la facultad de geología, que no solo no es la boca del lobo, sino que además es una facultad maravillosa, con jardines interiores varios llenos de flores y exposiciones de millones de minerales y un tronco cortado del tamaño de untrolebús.

Además la profesora es muy simpática. Se llama Sharon y dice que el Excel "it's a him" (en inglés) y que no confiemos en algunas de las cosas que "él" dice (bullshit).

En fin. El caso es que a mí los cánidos nunca me cayeron bien. Por eso siempre me voy de la boca del lobo y me vengo al gato, por aquello de desintoxicar.

Qué cosas.

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