23 abril, 2009

las cosas que van pasando

Últimamente el tiempo ha ido andando despacito, como un bicho que hubiera perdido una pata y caminara prácticamente arrastrándose. Casi parece que el bicho soy yo mismo, que he salido lo mínimo de casa estos días, como si también tuviera alguna pata rota en algún sitio.

Cuando salgo a fumar al balcón, en una casa en el edificio de al lado a veces hay una puerta abierta. En esa casa vive una señora de edad indefinida, en silla de ruedas. Cuando la puerta está abierta de par en par se pueden ver las entrañas de la casa, un pasillo, el salón... todo vacío. La casa es una copia a carboncillo de esta, como lo es el edificio entero. Edificios gemelos con casas siamesas llenas de gente ajena... El caso es que el pasillo es estrecho. En mi casa hay un mueblecito y nosotros pasamos de lado, pero ella no puede con su silla, así que el pasillo está vacío. Vacío también el salón hasta donde alcanza mi vista o vuela mi imaginación.


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