Me encantan las casualidades. Podría decirse que son pequeñas sorpresas en el mar de cotidianeidad que nos engulle poco a poco. Como a Alfonsina Storni (Te vas Alfonsina,con tu soledad. / ¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar? / Una voz antigua de viento y de sal / te requiebra el alma y te está llamando / Y te vas hacia allá, como en sueños / dormida, Alfosina, vestida de mar) . Y las casualidades son como alegrías, y las alegrías nos devuelven poco a poco hacia la orilla.Gracias a este sitio en el que escribo de vez en cuando he podido encontrar una casualidad nueva. Un antiguo compañero de los tiempos del instituto buscaba las reglas del juego Siete y Media, y llegó hasta aquí. Reconoció mi nombre, y dejó un saludo. Hay que ver cómo son las cosas ¿verdad? En cierto modo, el ser humano es realmente impredecible. Navega por el océano sin saber a ciencia cierta dónde le guiarán sus pasos, y sin previo aviso su vida cambia, pierde el contacto con algunas personas, lo inicia con otras, cambia de marco, de contexto. Se mueve deprisa; corriendo en el laberinto.
Aunque a veces, sin previo aviso, encuentra por el camino pequeños tesoros, fragmentos del pasado, que vienen a su memoria y la encienden un segundo. Y entonces uno recuerda aquellos tiempos, aquellas caras, aquellos lugares. Y todos esos recuerdos hacen, aunque sea solo un instante, que uno olvide el inexorable transcurrir del tiempo.
3 comentarios:
;-)
Son las casualidades y las sorpresas las que derrumban la rutina, aunque sea por momentos.
Porque: como podriamos ser felices si lo supieramos todo?.
Saludos Parchesianos.
Excellent, love it! » »
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