Desde hacía varios meses venías, casi regularmente, a pedirme que te explicara, a contarme tus vacíos. Atormentándote y atormentándome, invariablemente, como un suave péndulo. Intentabas ayudarte y ayudarme, conocerme y conocerte. Nota tras nota, compás tras compás, en este adagio profundo y triste, en esta soledad baldía y oscura. A veces las palabras no son suficiente, o no pueden explicar nada, las palabras son palabras, nada más, no son piedras que echar a un saco, ni agua que salga de una fuente al apretar el botón. No. Y otra vez nada en claro. De nuevo el péndulo se ponía en funcionamiento. Terrible evocación de un futuro non nato, de un nuevo compás. Tú querías mis palabras, pero no te dabas cuenta de que cada vez que me las pedías, yo moría un poquito, me hundía un poco más en esta negrura interior, despoblada de formas y colores, de voces y de llantos, como un charco de untuoso aceite, opaco e inútil. Vacío y roto.
¿Un juego? - Y un juego vil, que no hay que jugarle a ciegas, pues juegas cien veces, mil... y de las mil ves febril que o te pasas o no llegas. Y el no llegar da dolor, pues indica que mal tasas y eres del otro deudor. Mas, ¡ay de ti si te pasas! ¡Si te pasas es peor!
15 febrero, 2006
Palabras
Desde hacía varios meses venías, casi regularmente, a pedirme que te explicara, a contarme tus vacíos. Atormentándote y atormentándome, invariablemente, como un suave péndulo. Intentabas ayudarte y ayudarme, conocerme y conocerte. Nota tras nota, compás tras compás, en este adagio profundo y triste, en esta soledad baldía y oscura. A veces las palabras no son suficiente, o no pueden explicar nada, las palabras son palabras, nada más, no son piedras que echar a un saco, ni agua que salga de una fuente al apretar el botón. No. Y otra vez nada en claro. De nuevo el péndulo se ponía en funcionamiento. Terrible evocación de un futuro non nato, de un nuevo compás. Tú querías mis palabras, pero no te dabas cuenta de que cada vez que me las pedías, yo moría un poquito, me hundía un poco más en esta negrura interior, despoblada de formas y colores, de voces y de llantos, como un charco de untuoso aceite, opaco e inútil. Vacío y roto.
3 comentarios:
La vida siempre brinda dulces casualidades. Hoy es un miércoles cualquiera de abril, y me he quedado dormido esta mañana, no he ido a clase, lo cual empieza a ser costumbre. He decidido hacer algo, y me he puesto a hacer un diágrama UML necesario para mis prácticas de Programación Orientada a Objetos. En concreto tengo que implementar el juego de las siete y media. Bien. No me sé las normas. Busco en google. Me sale como resultado uno de esos malditos blogs. La curiosidad me desgarra y decido hacer click, quizás atraido por un nombre que me resulta familiar ...netkk...de que me suena. Una vez dentro, ya sé quien me engaña, quien no me deja encontrar lo que realmente busco. Jose María Adrover. Entiendo. Compartí con él 2 años de bachillerato en aquel antiguo instituto. El primer año me senté con él. Se le daba bien la biología, y se llevaba bien con la profesora de biología, una que siempre estaba un poco bebida tras los recreos. Por aquél entonces era el único que sabía un poco de informática junto con Eduardo Blázquez. Qué tiempos. Jornadas maratonianas, burlas a los desvencijados, llantos en un examen, días lluviosos y contaminados, bollos de crema de un inmigrante chino, Mercedes, la profesora de mates más temible que jamás ha existido. Hace ya casí cuatro años de eso. Los tiempos pasados siempre fueron algo mejor. Que cantidad de recuerdos...
Por cierto, soy Jonathan Cabrera ¿te acuerdas? Y también tengo uno de estos malditos blogs: http:www.jonybelog.blogspot.com . Es bastante friki en ocasiones.
Saludos, espero que ecribas pronto.
best regards, nice info Photograph printer for lease Volvo v70 22c4 business Cold hair loss thyroid underactive http://www.business-card-7.info Hoosier cabinet miniature
Publicar un comentario