15 febrero, 2006

Monocromo

A veces uno ve la vida como algo firme, seguro, donde puede estar tranquilo, en paz, sin preocuparse por lo que pueda venir. Pero entonces, e invariablemente desde que el hombre es hombre, algo (quizá imperceptible quizá atronador) ocurre y de repente todo cambia. O cambia uno mismo, o todo a la vez. El caso es que desde que ocurre, la vida se convierte en una balsa de troncos unidos con esparadrapo. Los troncos se van soltando con cada movimiento, intentas ir hacia un lado para evitar que se suelten los troncos del contrario, y comienzan a soltarse bajo tus pies. En definitiva, el barco se hunde y parece que no hay nada que hacer.


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