23 enero, 2009

texto de 1993

Otro del disquette de 1995, pero este tiene fecha dentro del documento: 7 de abril de 1993. De este cuento (libro, que lo llamaba yo) sí que me acuerdo. Creo que estaba especialmente orgulloso de él y recuerdo que tardé varios días en escribirlo. Tiene incluso una aclaración de por qué lo escribí.

Lo posteo tal y como lo escribí:

Archivo: aura-gat
Título: EL AURA DE LA LUNA

EL AURA DE LA LUNA
por José María Adrover Montemayor 

Un día de luna llena ví el aura de la luna de muchos colores.  Es una cosa maravillosa a mi edad de ocho años.
Entonces se me ocurrió dibujar la Luna y escribir un libro:

EL AURA DE LA LUNA

CAPITULO 1
EL RAYO DE LUNA

Hace mucho tiempo, en un alejado bosque había una casita y en ella vivían tres hermanos, el padre y la madre.
Era una casa pequeña y humilde. 
Tenía dos cuartos: en uno había tres camas, una para cada hermano.
La cama del hermano menor, que se llamaba Eduardo, tenía al lado una ventana que daba a la montaña por donde saía la luna.
El otro cuarto era el de los padres.

Una noche de luna llena, cuando Eduardo dormía, entró por la ventana un rayo de luna que se dejó caer sobre sus ojos y le despertó.

Eduardo se levantó y, sigilosamente, salió de la casa. Una paloma blanca que bajó de la luna le tiró un mensaje:

"Eduardo, yo sé que eres humilde y bueno. Tu puedes ayudarme a encontrar mi aura perdida ya que sin ella no puedo brillar y las estrellas no son gran cosa y si paso un año sin mi aura dejaré de existir.
Los cuatro sabios de la luna te ayudarán cuando lo necesites"

Eduardo leyó el mensaje y se quedó muy preocupa-do.

Cogió en papel y escribió por detras:

"He leido el mensaje, no te preocupes: yo encon-traré tu aura"


CAPITULO 2: 
LA BUSQUEDA 

Eduardo a la mañana siguiente preparó todo para el viaje y escribió una nota a sus padres:"Me marcho de casa para cumplir una misión encomendada por la luna. Estoy bien y volveré pronto"

Esa misma noche, cuando todos dormían, dejó su mota en la repisa y se marchó.

Caminó durante días y días hasta ver a lo lejos una cosa brillando a lo lejos. Era redonda

- ¡Qué suerte, he encontrado el aura!
- ¿No me respones? ¡He encontrado el AURA!
- No es el Aura, es un cristal
- Vaya, me he equivocado, dijo Eduardo, y siguió caminando.

Pasó las montañas de cristal y el castillo del Ogro Gris. 

Al llegar a las montañas de los Minerales cogió muchas muestras de ellos. Llevaba mucho peso y le costaba andar.

También se llevó el cristal que creyó Aura

CAPITULO 3
LA SORPRESA

Entonces divisó una casa en la que pidió poder dejar sus cosas

- Ayudenme, por favor ¿puedo dejar aquí mis cosas?
- Claro, dijo el señor que se llamaba Antonio.

Siguió andando y se encontró a un hombre que más se parecía a un lobo. 

- Hola, señor, dijo Eduardo
- Hola, dijo el lobo
- ¿Has visto el aura de la luna?
- ¿Esa cosa redonda de colores...?
- Sí, dijo Eduardo esperanzado
- La tiene el Ogro Gris en la Montaña de más atras
- Gracias

Ya se iba cuando le dijo el lobo:

- Oye, ¿tienes en qué ir?
- No
- Pues ven, te llevaré en mi nube voladora 

En un abrir y cerrar de ojos Eduardo se encontró en el Castillo donde vivía el Sabio de la Luna
Se escondió y dijo en voz baja:

- Sabio de la Luna: tú sabes sobre el Aura
- Entra en la habitación, dijo el Genio, allí verás un cofre: está dentro

Entró y vio el cofre. Lo abrió y alli estaba el Aura pero no la podía sacar porque había un cerrojo...
 
CAPITUO 4
EL VENCEDOR

Salío de la habitación y se escondió en una vasija. Alli pasó la noche

A la mañana siguiente preguntó al Sabio si alguien defendía el Aura:

- Sabio de la Luna: ¿ alguien custodia el Aura?
- Sí, un dragón al que vencerás con el brillo de esta espada.

Entró de nuevo en la habitación y.... ¡ESPADA BRILLA!

- No tocarás el Aura, rugió el dragón, pero, vencido por la luz de la espada murió

Cuando Eduardo iba a sacar el Aura apareció el Ogro, pero sacó la espada y le deslumbró.

Entonces echó a correr bosque arriba con el Aura....

***

La luna estaba ya casi muerta. Eduardo le dió el Aura y volvió a brillar destruyendo al mismo tiempo al Ogro gris.
Eduardo volvió a su casa donde todos le acogieron con cariño y la Luna en el cielo le sonreia agradecida.

FIN

En la Casita
7 de Abril de 1993

Pues es lo bueno de era de la informática, que uno se puede encontrar de repente una cosa que escribió con ocho años. Además recuerdo que esto lo imprimí y se lo di a todo pobre diablo que se cruzara en mi camino.

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